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“Nunca he sabido bien qué es el guerrismo. Lo que si sé es que muchas personas identifican el socialismo con mis palabras y mis acciones,
P:¿Cómo valora la actual situación político social en España, teniendo en cuenta claves como la coyuntura económica, la mayoría minoritaria en el Congreso, la financiación autonómica, terrorismo, entre otros?
R: La vida política española atraviesa una etapa compleja, muy afectada por la crisis económica que ha golpeado a todos los países y, claro está, a España. Pero nuestro país ha vivido momentos más difíciles y de todos ha sabido salir con éxito.
P: A esta España actual ¿la conocería la madre que la engendró?
R: La España actual ha tenido una transformación extraordinaria si la comparamos con la de hace sólo treinta años. El crecimiento del bienestar social, la seguridad que los ciudadanos tienen de disfrutar de una educación gratuita para todos, una sanidad universal, unas prestaciones por jubilación sin excepciones, el avance en infraestructuras (el país más moderno del mundo, Estados Unidos, interesado en nuestro sistema ferroviario, en las instalaciones de energía renovable), el papel internacional y el acceso a la cultura conforman un país avanzado con una sociedad moderna y tolerante. Vamos, el negativo de aquella España triste, pacata y encerrada en sí misma.
P. De todos los problemas que se atisban en España, ¿cuál cree que es el que hay que resolver con mayor urgencia?
R: Sin duda el problema del gran desempleo que sufre la clase trabajadora. En época de crisis el paro en España es superior al europeo, pero es que cuando en la etapa de crecimiento nuestro país crecía el doble que la media europea, también el paro era muy superior. Algo falla, lo que obliga a tomar decisiones que favorezcan el empleo.
P:De su dilatada y prolífica trayectoria política ¿con qué se queda?
R:Tal vez mi modesta contribución a establecer una sociedad pacífica y tolerante durante la Transición política sea mi mejor aporte, en especial en la elaboración de la Constitución de 1978 que ha proporcionado a España la mejor etapa de su historia.
P:¿Todavía existe el guerrismo?
R: Nunca he sabido bien qué es el guerrismo. Lo que si sé es que muchas personas identifican el socialismo con mis palabras y mis acciones y eso sólo puede llenarme de orgullo y satisfacción.
P:A menudo se dice que los ciudadanos han perdido el interés por la política, siendo ésta el elemento nuclear a partir del cual se construye nuestro sistema social en libertad y las garantías democráticas. ¿Quiénes y por qué están influyendo o fomentando esta percepción?
R: El distanciamiento de los ciudadanos de la política tiene una explicación compleja y variada. En primer lugar, hay que considerar el daño cultural que la dictadura hizo a la actividad política durante casi medio siglo; también existe una permanente disposición anti-sistema político de los medios de comunicación más conservadores; es también importante el distanciamiento que generan los nuevos esquemas de hacer política en los que la razón económica domina sobre la razón política y, por fin, algunos desvaríos de políticos concretos que no ayudan a crear afección por la actividad política.
P:ASALMA le concede un reconocimiento a su trayectoria política, agradeciéndole, entre otras cuestiones, el hecho de que la Constitución incluyera en su articulado la promoción del acceso de los trabajadores a los medios de producción, algo que hoy en día tiene diversos modelos, entre ellos, la sociedad laboral. ¿Qué opinión le merece este tipo de empresas en el siglo XXI?
R: El sentido común dice que las empresas de carácter social tienen una razón de ser apoyada en el interés general en cualquier circunstancia. En el siglo XXI la legitimación de las empresas de carácter social adquiere mayor grado de explicación y justificación. La crisis debería hacer pensar a gobernantes, políticos, sindicalistas, medios de comunicación, intelectuales y a todas las personas preocupadas por el futuro en la necesidad de potenciar este tipo de empresas.
P:¿Qué significa para usted recibir este reconocimiento?
R: Mi forma de ser acepta con dificultad la explicitación de reconocimientos y galardones. Lo he aceptado porque procede de un colectivo humano que merece mi respeto y admiración.
P:¿Cree que la participación de los trabajadores en su propia empresa, así como el que varios se unan para generar una nueva, puede ser una alternativa para la destrucción de empelo que vivimos en la actual coyuntura?
R: No tengo dudas acera de los beneficios que pueden alcanzar los trabajadores agrupados para formalizar empresas de carácter social, uno de ellos es la creación de puestos de trabajo y su mantenimiento.
P:La economía social, en la que se inscriben también las sociedades laborales, ha tenido y tiene un problema de visibilidad ante la sociedad civil, pese a su importancia en determinados sectores y el ejemplo que da en cuanto a responsabilidad social empresarial, reparto de la riqueza, democracia industrial y buenas prácticas. ¿Cree que este sector es susceptible de ser mejor atendido por parte de los poderes públicos?
R: Estoy convencido de que los poderes públicos habrán de procurar, con mayor fuerza, impulsar a la economía social y en particular a las sociedades laborales. Es de justicia y, además, ayudará a la creación de riqueza y a su reparto más equitativo.
P:Y por último, ¿cuál es su pronóstico para la salida de la crisis económica en la que nos encontramos inmersos?
R: No soy optimista en cuanto a la superación de la crisis económica mundial. En el momento del crack económico se anunciaron cambios en los mercados financieros, responsables de la crisis. Un año después se disipan las intenciones reformadoras y los grandes grupos económicos vuelven a los mismos vicios. Muchas cosas deben cambiar para asegurar la eficiencia del sistema económico mundial y sobre todo para que exista más justicia en la distribución de la riqueza.
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