| Pere Puig: “Hacen falta elementos que hagan atractiva la sociedad laboral y esto pasa por tener una nueva Ley” |
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P.Mirando un poco hacia atrás… ¿Cómo se siente después de estos últimos cuatro años como presidente de FESALC? R,Sin lugar a dudas, el último congreso lo podemos calificar como de cambio y transición. Pero en nuestro entorno, estos cambios producidos han incidido de forma directa en la actividad económica y social de nuestras empresas, en la organización y en el propio país. Sin embargo, a pesar del inevitable cambio de personas producido, creo haber mantenido inalterado al mismo tiempo el contenido social e ideológico de nuestra Federación, forjado a lo largo de todos estos años, y que forman parte del espíritu y la realidad de todas nuestras empresas.
P.¿Qué supone para usted ser reelegido presidente de FESALC? R.En primer lugar, diré que para mí han sido una experiencia extraordinaria estos cuatro años al frente de la Federación y que renovar el mandato otros cuatro años es un honor, pero para ello celebramos un congreso que, en tanto que soberano y democrático, es el que acierta con su decisión. Mucho es el trabajo que queda por hacer. El camino del cambio ya se ha iniciado, se ha modernizado la organización y tenemos al frente de la misma una excelente Dirección. En este punto podría aplicar la cita del discurso del Sr. Obama en su toma de posesión, “Los tiempos están cambiando, las condiciones y las herramientas también, pero los valores los hemos de mantener”. P.¿Qué reivindicaciones mantiene su organización frente a la Administración autonómica? R.Por lo que respecta a nuestra Federación, a lo largo de estos casi cuatro años, las relaciones con la Administración autonómica pueden ser definidas con la palabra cambio. Puedo afirmar que tanto la relación con la Dirección General como con el Gobierno Autonómico ha sido franca y fluida y que los cambios que se han producido en nuestra federación, así como en la propia Dirección General han podido visualizarse. No ha sido así con la sensibilidad social que ha de acompañar la acción de un gobierno de izquierdas para con la economía social. Hasta ahora creemos que son insuficientes las medidas puestas en marcha para favorecer la competitividad de las empresas de economía social, su creación y mantenimiento, especialmente en estos momentos de crisis global en que hay que luchar para mantener la ocupación en este sector. Por otra parte, sí vemos positivamente los cambios que la Directora General plantea en cuanto a criterios de valoración y nuevas líneas de ayuda que presenta para el próximo año. P. ¿Qué papel cree que debe jugar la economía social en la crisis actual? R.Existe una corriente de pensamiento que defiende que la crisis generará de forma automática un incremento del número de sociedades laborales y de economía cooperativa en general. En este punto yo no estoy tan seguro y creo que tendremos que esforzarnos mucho para que esto suceda. Como aspectos positivos, hemos de destacar la participación y la democracia interna como factores de atracción, pero esto no es suficiente para hacer posible que la constitución de nuevas sociedades sea habitual en el marco de creación de empresas. Hacen falta elementos que hagan atractiva la sociedad laboral y esto pasa por tener una nueva Ley. P.¿Cree que la fórmula de las sociedades laborales es adecuada para impulsar el emprendimiento y la creación de nuevos empleos de manera sostenible? R.Estamos viviendo un momento muy interesante, pues se da el caso de que muchas empresas de economía privada se están acercando cada día más al modelo de empresa más participativa, con mayor implicación de los trabajadores, con una mayor simplificación de las jerarquías e intervención de los trabajadores en la definición de los objetivos y con la implantación de valores que forman parte de nuestro ADN de la economía social, como las políticas de R.S.E. En esta situación, nos tiene que alegrar y reafirmar en nuestra idea de poder trasladar alguno de nuestros valores a otro tipo de empresas, ya que consideramos que nuestro modelo es más que adecuado para impulsar el emprendimiento y la creación de puestos de trabajo. Hemos de preservar los valores, garantizar la democratización de la empresa, defenderla como un modelo económico más justo y evitar caer en un modelo de empresa subsidiada que nos llevaría, sin lugar a dudas, a su destrucción a medio plazo. ¿Qué opina de la situación económica actual? ¿Cree que será una crisis duradera? En el ámbito empresarial, la repercusión de la crisis tiene parámetros muy concretos: caída de las ventas, capacidad productiva ociosa, restricción del crédito, impago, morosidad, cierres de empresa, procedimientos concursales, entre otros, que llegan a registros insospechados hace tan solo unos meses. Nuestras empresas hacen los esfuerzos que les corresponden para resistir, pero se encuentran con verdaderas dificultades para ajustar su capacidad productiva y para conseguir crédito. Las que no pueden, porque el ajuste de capacidad no es posible o porque las entidades financieras imponen restricciones de manera que el crédito no llega, cierran. Un problema añadido a esta situación de crisis es que no se le voz el final; es más larga que las anteriores, con indicadores que aún se están acelerando en negativo. El panorama descrito muestra un entorno difícil para nuestras empresas. En este contexto, hay que resaltar que una empresa no nace por generación espontánea. Nuestras empresas y el tejido productivo que conformamos son fruto del esfuerzo del de día a día. Cada empresa que hoy desaparece será difícil de reemplazar en un futuro próximo. Por lo tanto, entendemos que el objetivo a corto plazo debe ser el de salvar el mayor número de unidades productivas existentes. Ante la crisis, el gobierno central ha actuado fuera de tiempo, comenzando con un reconocimiento tardío de la misma. Y después, cuando ha tomado medidas, las ha aplicado con extremada lentitud, mientras el sistema productivo estaba sufriendo sus efectos día a día. A pesar de ello, más allá de la preocupante lentitud, hay otros aspectos que generan serias dudas, entre los cuales cabe destacar la instrumentación de las medidas (el crédito oficial no llega con facilidad a las empresas), la intensidad (se ha pensado más en el sistema financiero que en el sistema productivo), la focalización (primar un determinado sector productivo en crisis plantea un problema de discriminación respeto al resto de sectores) o el olvido de los actores pequeños. La crisis afecta a todo tipo de empresas. Las pequeñas y las Sociedades Laborales también la estamos sufriendo, aunque seamos la voz callada. Entre todos generemos 2/3 del PIB y de la ocupación, somos más del 99% de las empresas del país... nos sentimos desatendidos y el poder político lo tiene que saber. |
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Fesalc ha celebrado su 7º Congreso, y en él resultó reelegido presidente Pere Puig.