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“Creo que las sociedades laborales tienen todos los argumentos para, a igualdad del resto de condiciones de mercado y económicas, salir de la crisis reforzadas respecto a otro tipo de empresas”. Quién así se manifiesta es Carlos Pujana, presidente de ASLE desde el pasado mes de mayo, tras la celebración de la asamblea general anual de la Agrupación.
“La crisis es muy grave y profunda, hasta más profunda de lo que se está diciendo. Es una crisis estructural”, afirma rotundo el nuevo presidente de ASLE, Carlos Pujana. Lo dice con conocimiento de causa, dado que también es el director gerente de Izar Cutting Tools S.A.L, empresa referente en el sector de herramientas de corte.
Los expertos no se ponen de acuerdo sobre el tiempo que va a durar esta crisis y que está sacudiendo con dureza a todos los entornos económico y, por ende, a la generalidad de la población. Pujana tampoco tiene la bola mágica para predecir la salida, pero si es consciente de que “va a durar mucho tiempo. Tenemos que prepararnos para aguantar en una situación de mercado muy difícil durante muchos años”. Para afrontar esta situación, “las empresas van a tener que adecuar sus estructuras a la situación previsible. En estos momentos la situación es más complicada en el sector industrial que en el de consumo”.
“Es cierto que ha habido una disminución importante en el consumo y que ha sido anterior al estancamiento de la industria, pero ahora mismo, parece que se ha tocado fondo en el sector del consumo. Sin embargo, todavía estamos experimentando descensos en la industria”, apunta Pujana.
Aunque se quiera ser optimista, los datos no apuntan en este sentido a corto plazo. Además, la crisis ha llegado de golpe. “Es verdad, que desde las Instituciones han tardado en percibir los síntomas que marcaban la llegada de la crisis, pero lo cierto es que todos la hemos percibido una vez que ya había llegado”, apunta el presidente de ASLE. Las causas hay que buscarlas en que “estábamos viviendo una situación de crecimiento sin precedentes, en la cresta de la ola. Nos ha costado verlo porque las empresas hemos tenido carteras de pedido muy fuertes, incluso en 2008”. Sin embargo, en términos generales, Carlos Pujana piensa que las empresas están mejor preparadas para afrontar esta situación que en crisis precedentes.
CRISIS GLOBAL
A diferencia de situaciones anteriores, la crisis económica no está focalizada en una zona geográfica. “Durante los seis primeros meses del año hemos desarrollado una intensa actividad de prospección comercial. Ello nos ha permitido visualizar que hay crisis en Australia, Malasia, Alemania, Singapur, Francia, Estados Unidos, Brasil, Méjico, en definitiva en todas partes”. También es verdad que siempre que ha llovido ha escampado y que la crisis pasará. La salida va a dejar secuelas: “en principio vamos a salir más pobres de lo que somos. Hemos vivido sobre una situación de riqueza que no era real. Tenemos que adaptarnos. Adaptarnos a situaciones de ventas un 30% inferiores, como mínimo”. Ahora bien, las empresas que salgan lo harán más fuertes. “Saldremos cuando el mercado empiece a tirar, pero, desgraciadamente, también porque habrá empresas que se quedarán por el camino y no tendrán capacidad para sobrevivir. Es muy duro decirlo desde el asociacionismo, pero es la realidad y no conviene ocultarla”.
Para el presidente de la Agrupación, “cuanto más pequeña sea la empresa más difícil lo pueden tener porque empresas grandes que antes tenían altas cotas de subcontratación ahora lo hacen menos, y nuestro tejido industrial está muy encaminado hacia la subcontratación. Pero también es verdad que, debido a su dimensión y a nuestra formula societaria, la sociedad laboral, tenemos más armas para hacer frente a esta situación”.
A la hora de mostrar el armamento, Pujana considera que “nuestra fórmula societaria nos dota de más flexibilidad. La gente está dispuesta a responder a los compromisos que se les plantea. En este sentido, las empresas de menor dimensión son más flexibles. Ahora bien, flexible no quiere decir competir en nuestra capacidad de empobrecernos. Flexible es que hay momentos puntuales en que es preciso adoptar medidas transitorias para poder tener futuro”.
“EL MODELO SOCIETARIO ES UNA VENTAJA”
Hay personas que se cuestionan que la figura de la sociedad laboral pueda suponer una ventaja. El presidente de ASLE discrepa de quienes dudan:” nuestro modelo constituye una ventaja en estos tiempos. Se plasma en flexibilidad. Este es un momento en que se pueden generar nuevas sociedades laborales. No sólo para que las que ya estén compitiendo en el mercado sean más flexibles. Nuestras empresas son conscientes de que cuando hace falta trabajar, trabajar; cuando hace falta no venir, no venir; si hay que hacer ajustes, se realizan, etc”
Además, se muestra firmemente partidario de adoptar modelos de responsabilidad social en la gestión. “Si hay empresas que precisan realizar algún ajuste de plantilla debemos adquirir ciertos compromisos con ellos, porque esta crisis no va a durar siempre. Aunque es a largo plazo, saldremos de ella. Debemos adquirir compromisos con la gente que no va a poder acompañarnos”. El presidente de ASLE se muestra convencido de que, “como ya pasó en crisis anteriores, ahora se pueda dar la constitución de nuevas sociedades laborales provenientes de modelos empresariales ya existentes. Podríamos ver reconversiones que ante una situación en que el mercado no funciona para cumplir las expectativas empresariales tradicionales, con otra dimensión y otra forma societaria pueden afrontar con garantías la situación”.
No obstante, la creación de nuevas sociedades laborales no está respondiendo a lo que podía preverse. En opinión del Carlos Pujana es debido a que, “a pesar de que la crisis es muy dura para todos, las empresas estaban mejor preparadas que en situaciones similares anteriores.
SENTIDO DE LA SOCIEDAD LABORAL
Como presidente de ASLE, Carlos Pujana afronta un nuevo reto. Además, lo hace en un momento en el que “la sociedad laboral tiene aún más sentido que antes. Es un sistema muy exigente, y tenemos que conseguir que las personas interioricen este sistema. Si la sociedad laboral funciona como una sociedad tradicional, ya sea anónima o limitada, pierde sentido”.
Para evitar esta situación, Pujana piensa que “debemos incidir con firmeza en la formación de la gente, en la fijación del espíritu societario, potenciar los contratos de sociedad. Demos trabajar para que la gente interiorice el orgullo corporativo de pertenencia a la sociedad laboral y que la empresa es nuestra. Eso cuesta y, de manera particular, en empresas grandes y que provienen de empresas en reconversión en las que el espíritu de que la empresa es algo ajeno al trabajo es algo muy extendido”.
El presidente de ASLE propone potenciar la comunicación para dar la vuelta a esta situación. “En nuestro caso hacemos un esfuerzo muy fuerte en comunicar y aún y así, nos cuesta. Hacemos asambleas, juntas de accionistas, comunicaciones focales, sesiones específicas con los nuevos socios que se incorporan a la empresa, etc. Y si logramos que esto se interiorice y la gente se implica en la empresa de economía social, la sociedad laboral tiene todo el sentido del mundo. En caso contrario no. Pero el reto consiste en que la gente se implique de manera especial”.
LA IMPORTANCIA DE LAS PERSONAS
La sociedad laboral es, fundamentalmente, una empresa de personas. Al menos, desde un punto de vista eminentemente teórico. Pero la realidad demuestra que hay que trabajarlo. Para que este axioma se cumpla, “hay que dar un mayor rol a las personas- apunta Pujana. Hay que gestionar la empresa en base a modelos participativos y que den un papel protagonista a las personas”.
De lo que está convencido el nuevo presidente de ASLE es que “no por el hecho de ser una sociedad laboral, necesariamente somos una empresa que nos gestionamos en base a personas. Eso hay que trabajarlo todos los días, trabajarlo mucho y es muy difícil. Requiere un trabajo añadido respecto a una empresa tradicional”. De cara a los cuatro años de mandato que le esperan al frente de la Junta Directiva de la Agrupación de Sociedades Laborales de Euskadi, Carlos Pujana se marca como objetivo: ”conseguir que las sales nos gestionamos en base a principios propios de las sociedades laborales. El modelo de gestión que está desarrollando ASLE en estos momentos, el ABM, va a ser un reto importante a futuro. Debemos transmitir un sistema de gestión diferenciado respecto a otra tipología de empresa”. Asimismo, “la gestión utilizando pautas de responsabilidad social debe ser otra de las pautas que me gustaría conseguir.
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